Someterse a una cirugía estética es una gran decisión. Es muy importante ser honesta contigo misma. Tú eres la que tiene que vivir con el resultado. Si te apresuras a entrar en el quirófano sin pensarlo bien, podrías obtener el resultado equivocado, incluso si la cirugía sale bien.”

No te sometas a una cirugía por capricho, si has pensado mucho en la cirugía y el resultado de antemano, será más fácil lidiar con ello.

Preguntas que debes hacerte

Algunas personas pueden desear la cirugía estética para resolver los problemas de la vida, o durante los momentos difíciles de sus vidas cuando se sienten mal consigo mismos. Estas no son buenas razones para someterse a una cirugía.

Hazte las siguiente preguntas:

¿Qué quiero cambiar y por qué quiero operarme?
¿Cuánto tiempo he pensado en esta cirugía?
¿Algo específico desencadenó este deseo?
¿Cuál es mi situación actual en la vida?
¿Por qué estoy pensando en la cirugía ahora?
¿Hay otras maneras de lograr los resultados que quiero?

También hay algunas preguntas más específicas que puedes hacerte a ti misma:

¿Estoy esperando que la cirugía cambie mi vida así como mi apariencia?
¿Quiero una cirugía estética para mí o para complacer a otra persona?
¿Estoy esperando que la cirugía mejore mi relación?
¿Estoy esperando una cirugía para mejorar mis habilidades sociales o mis perspectivas de trabajo?
¿Puede la cirugía realmente darme los resultados que quiero?

Si te sientes ansiosa acerca de tus relaciones, situaciones sociales o trabajo, no asumas que la cirugía hará que todo mejore.

En su lugar, podrías considerar el asesoramiento psicológico. Hablar con un consejero de relaciones o de carrera podría ayudarte a encontrar maneras de superar estas ansiedades y construir tu confianza.

¿Puedo pagar los costes de la cirugía?

En el pasado, la cirugía plástica era un lujo reservado para los ricos y famosos. Hoy esto ha cambiado y  la mayoría de los pacientes de cirugía plástica tienen ingresos promedio.

Los cirujanos plásticos requieren el pago total antes de realizar el procedimiento, pero si un paciente opta por financiar su cirugía, la compañía financiera se hace cargo de los pagos, tanto de la intervención como del post-operatorio, lo que permite a los pacientes realizar pequeños pagos a lo largo del tiempo, en cómodas cuotas.

Algunas clínicas tienen concertados sus propios agentes financieros que ponen a disposición de los pacientes que no quieren o no pueden hacer el pago de una vez. Sin embargo, nuestro consejo es que te informes de alternativas y elegir la que más te conviene, ya sea con tu banco o asesor de confianza, o en un blog de economía y finanzas. No temas, la forma de pago es irrelevante a la clínica, por lo que si buscas financiación fuera de ésta, será irrelevante para el cirujano.

Problemas de salud mental

Si estás recibiendo tratamiento para un trastorno psiquiátrico, como ansiedad o depresión, debes posponer la decisión. Estás en una situación vulnerable en esta etapa, y no tomarás una decisión informada.

Si después de hacer todas estas preguntas decides hacerte la cirugía, recuerda que la cirugía es sólo un aspecto de tu bienestar. Es como tener un entrenador personal, tienes que hacer la mayor parte del trabajo tú misma. Tu bienestar incluye tu estilo de vida, nutrición, trabajo y vida social.