El gasto en alimentación representa una gran partida del presupuesto familiar, según el INE un 15,1% el presupuesto de los hogares. Un modo de ahorrar en alimentación es adaptar el consumo de los productos a su temporada de producción. Aunque es habitual encontrar melones en enero o alcachofas en agosto, lo cierto es que son productos de temporada que tienen un coste elevado cuando se adquieren fuera de tiempo.

El desarrollo del cultivo en invernaderos ha permitido aumentar las cosechas de los productos frescos de manera artificial durante todo el año. Además, la importación de estos productos desde otros países facilita su consumo en cualquier época, aunque el transporte y la conservación de estos alimentos supone un coste elevado que repercute en su precio en el mercado.

Los productos de temporada son más baratos

Por el contrario, los alimentos de temporada son más baratos, principalmente porque como se aprovecha el momento idóneo para su maduración y recolección resulta más barata su producción y no tienen que soportar gastos de conservación y transporte. Además, el precio disminuye al existir un exceso de oferta concentrada en unos meses concretos.

Conocer el calendario de los productos de temporada sirve para ahorrar en la compra de estos alimentos porque es cuando tienen el precio más bajo. Además, es fácil adquirirlos en los comercios de proximidad e incluso directamente de los agricultores locales, lo que contribuye al desarrollo de la economía local. Para los consumidores la mejor forma de ahorrar en la cesta de la compra es consumiendo los productos de temporada porque son más saludables, más sabrosos y, sobre todo, más baratos

Beneficios de consumir productos de temporada

El consumo de productos de temporada tiene además beneficios saludables y medioambientales. Cuando consumimos estos productos se reduce el gasto de energía y las emisiones de CO2 que origina el transporte de mercancías ya que no tienen que ser importados.

Desde el punto de vista sanitario, cada estación ofrece los alimentos que necesitamos según los ciclos de la vida. De este modo, cuando necesitamos reforzar el sistema inmunitario para evitar los resfriados y la gripe propios de los meses de invierno, tenemos naranjas, mandarinas, kiwis o pomelos o pimientos y coliflor, que nos aportan la necesaria vitamina C. Por el contrario, en verano cuando es más necesario estar hidratado por el exceso de calor contamos con la sandía, el melón, la pera y la calabaza, zanahoria y mango ricos en betacarotenos, necesarios para proteger la piel del sol.

Consumir productos de temporada favorece el ahorro

Dónde conseguir productos de temporada

Las posibilidades de consumir productos de temporada directamente de los productores son cada día más fáciles. A través de Internet es posible contactar con grupos de consumo que agrupan a productores locales para facilitar la distribución de sus productos.

Incluso se pueden crear pequeños huertos verticales en la terraza o balcón de casa para tener al alcance de la mano las verduras de la temporada.

Después de saber los beneficios de consumir los productos de temporada ¿qué harás cuando vayas al mercado?