No siempre se van de casa para casarse, a veces, también lo hacen para independizarse por aspiraciones profesionales otras por aspiraciones educativas.

Tras permanecer gran parte de la vida junto a sus padres, tarde o temprano llega el momento donde los hijos deben emprender nuevos rumbos. Ya convertidos en adultos, deciden iniciar su propia vida y cumplir sus desafíos. Es lo que se conoce con el nombre el “Síndrome del Nido Vacío”.

Es una etapa nueva y muy especial donde se impone un sentimiento de nostalgia, vacío y soledad. Si bien afecta tanto al padre como a la madre, ambos no viven de igual forma la este período. Son muchas horas de convivencia y toda una vida que se ha ido construyendo en torno a los hijos, a sus etapas evolutivas, a sus horarios, a sus necesidades, a sus estados emocionales, a sus éxitos y fracasos.

Cuando los hijos se van de casa

Es una etapa donde se debe asumir que los hijos dejaron de ser “nuestros niños” y se han convertido en personas adultas y autónomas. Los especialistas recomiendan que ante el vacío físico y emocional que implica esta etapa de la vida, los padres deben reestructurar y organizar su vida y asumir sus roles desde un ángulo diferente.

¿Se piensa que la partida de los hijos afecta más a las madres estas de acuerdo con ese planteamiento?

No necesariamente, lo que sucede es que a veces la madre no trabaja y dedica todo su tiempo a sus hijos y el padre sí, por lo cual él sigue ocupando su tiempo en gran parte en su trabajo, hasta que le corresponda jubilar, pero en igualdad de condiciones, es decir, si ambos padres se han desarrollado profesionalmente, quien sufra más o a quien le afecte más la partida de sus hijos, va a depender del tipo de vínculo o relación que cada uno de ellos haya establecido con cada uno de sus hijos.

¿Qué sentimientos provoca en los padres la partida de los hijos y qué problemas puede generar si no es bien afrontada?

Pueden aparecer sentimientos de tristeza o soledad, esperables en un comienzo, pero lo importante es reconocer que están experimentando una pérdida y que es normal por eso que echen de menos a esa persona. Sin embargo, si esto se mantiene y además aparecen sentimientos de inutilidad, falta de ánimo, dificultades para concentrarse, aumento o baja de peso, problemas para dormir y llanto fácil y se mantiene por un par de meses, es importante consultar con un especialista.

¿QUÉ SUCEDE CON LA PAREJA?

Lo que sucede es que la pareja de un minuto a otro se encuentra sola y depende cómo hayan vivido sus etapas anteriores en el ciclo vital familiar, el cómo enfrenten esta nueva etapa, ya que el Síndrome del Nido Vacío corresponde a una de las últimas etapas de este período.

Lo primero que se cuestionan es qué tienen en común ellos, además de sus hijos a veces sucede que si se reencuentran como pareja, sin embargo, en algunas ocasiones, no hallan que tengan nada más en común que sus hijos. Es por esto que en esta etapa se dan algunas separaciones, ya que muchas parejas se mantuvieron unidas sólo por sus hijos.

Cuando los hijos se van de casa

Si la pareja se mantiene unida, de todas formas deben enfrentar cambios, ya que si  bien el Síndrome del Nido Vacío corresponde a una de las etapas del ciclo vital familiar, ellos en su ciclo vital individual, se encuentran en la etapa de la “Adultez Media”, en la cual surgen proyectos y una reorientación de su tiempo y energía. Deben adaptarse biológica y sexualmente, ya que viene la menopausia y andropausia. Enfrentar la jubilación y el tiempo libre, aceptar la realidad de sus propios padres en la etapa de la vejez.

¿QUÉ RECOMIENDAS PARA QUE ESTA ETAPA SEA POSITIVA TANTO PARA LA PAREJA, MADRE, COMO PARA LOS HIJOS?

Para que este período sea positivo es fundamental tener presente los siguientes puntos:

  1. Es muy importante asumir esta etapa de la vida como un cambio natural y esperable, tomando en cuenta que como todo cambio requiere de un período de adaptación.
  2. Darse cuenta que como pareja hay más en común que los hijos.
  3. Realizar actividades centradas en la pareja como salir a comer, a caminar, ir al cine una vez por semana, etc.
  4. Ampliar su red de apoyo y juntarse o salir con amigos en común
  5. Realizar actividades individuales que les sean satisfactorias y que les permitan pasarlo bien o sentirse útiles, tales como tener un hobby, trabajar o viajar.
  6. Entre padres e hijos que han salido de la casa es importante tener ritos de encuentro acordados sin sentirse obligadas ninguna de las partes, como por ejemplo almorzar todos los domingos juntos.

 

Hagamos que la fantasía, la ilusión, la risa y el buen humor nos acompañen en ese nido que, aunque hoy incompleto, sigue en pie y con mucha vida.