¿Nos vamos de glamping?, ¿de glamping? Sí, de glamping. Aunque es una palabra que no recoge aún la RAE, cada día se usa más para buscar destinos de viaje diferentes y que aporten una experiencia única, generalmente en ubicaciones en contacto con la naturaleza. En el concepto que se esconde detrás de esta palabra se encuentran dos términos un tanto diferentes: el glamur y el camping. Esto fácilmente nos hace deducir que si optamos por unos días de glamping disfrutaremos del camping con glamur.

Esta manera de desconectar en contacto con la naturaleza, pero sin renunciar a las comodidades de un hotel, no es algo nuevo, los turistas europeos más pudientes ya lo practicaban en el siglo pasado, especialmente cuando viajaban a África y organizaban grandes safaris. Varios pasajes de la película “Memorias de África”, protagonizada por Robert Redford y Meryl Streep, recrean este concepto.

Glamping, camping con todo lujo de comodidades

Aunque en España cada día hay más ofertas para disfrutar del glamping, la mayoría de ellas están pensadas para turistas extranjeros. De hecho, muchos de estos negocios son originarios de ingleses, holandeses o alemanes que los enfocan a atraer turistas de sus países. Un ejemplo de ello es Casa de Laila, en Alahurín el Grande (Málaga), donde se combina el alojamiento en grandes tiendas equipadas con camas y wifi,  con saludables desayunos escucanhdo el canto de los pájaros, con sesiones de yoga y relajantes masajes.

¿Tienda de campaña, una casa en los árboles o un carromato zíngaro?

La estancia en una cómoda tienda de campaña no es la única modalidad en la que se puede disfrutar del glamping, las opciones son variadas.  Hay alternativas para todos los gustos dependiendo de la experiencia que busquemos: autocaravanas, tiendas de safari, casas en los arboles, tipis (tiendas similares a las que usaban los indios de Norteamérica y que aparecen en las películas del oeste) o, yurtas (tiendas circulares originarias de Mongolia, construidas para soportar un clima adverso).

En la oferta que hay en España de glamping encontraros también toda esta variedad de alojamientos. Pero si queremos conocer sus ubicaciones exactas y sus precios, lo mejor es que visitemos la plataforma Glamplng Hub, una start up sevillana, fundada por David Troya, a quien se le ocurrió la genial idea cuando estudiaba un MBA en San Francisco. Hoy este marktplace ya recoge más de 3.000 emplazamientos en todo el mundo.

Más opciones para disfrutar del glamping

Pero al margen de las búsquedas que podáis hacer en este marketplace, especializado en glamping, como siempre que abordamos un tema, os mostramos algunos sitios web más que creemos que os pueden gustar:

Cabañas en los árboles.  Dormir en lo alto de un árbol, debe ser, sin duda, toda una experiencia. Quienes quieran experimentarlo tienen la oportunidad de hacerlo en Zeanuri, una localidad al sur de Bizkaia. Y para que la magia de la noche en un entorno como este no se rompa, qué mejor que empezar el día con un saludable desayuno que llega la cabaña en una cesta de mimbre a través de un sencillo sistema de poleas. Para desayunar, las vistas no pueden ser mejores. ¡Sin duda, todo un lujo de experiencia!

Pero para quienes sufran de vértigo y lo suyo no sean las alturas, el establecimiento tiene también carromatos zíngaros cómodamente acondicionados.

Eco Plam Yurt en Lanzarote Retreats. Entre las posibilidades de alojamiento que incluye este establecimiento, destacan varias yurtas en un entorno inmejorable y con todo tipo de comodidades. La información de la página web está en inglés, ya que el turista al que está enfocado este tipo de oferta es extranjero.

La verdad es que el glamping es una alternativa como alojamiento hasta para los más cómodos viajeros poco amantes del camping. Además, de todas las comodidades que puede ofrecer un hotel, añade el aliciente de tener a mano la práctica de deportes en la naturaleza como el senderismo, montar en bicicleta, remar en una canoa o cualquier otra actividad al aire libre, todo dependerá de las posibilidades que permita la ubicación elegida. ¿Te apuntas?