Se podría decir que el hallazgo realizado en 1950 por el alemán Ernst Gräfenberg, es uno de los temas más polémicos en lo que a sexualidad se refiere. El ginecólogo descubrió una zona al interior de la vagina que al ser estimulada puede causar intensos orgasmos en las mujeres.

Está en la pared anterior, es decir hacía adelante de la vagina unos dos o tres centímetros adentro desde la entrada vaginal, es una zona de mayor sensibilidad, aproximadamente, del porte de una lenteja.

Punto G masculino y femenino, otra zona erógena

Varias mujeres que han descrito los orgasmos obtenidos por la estimulación de Punto G, afirman que han sido más intensos y con sensaciones de placer exacerbadas. Si bien es placentero para todas las mujeres, se cree que las sensaciones son más intensas en las mayores de treinta años, porque los cambios en la estructura de los tejidos del interior de la vagina permiten un acceso más fácil a dicho punto.

Estimulación del Punto G

Para estimular el Punto G lo mejor es hacerlo con los propios dedos, al masturbarse, o con los de la pareja, ya que cuando hay penetración cuesta mucho estimularlo por el ángulo de entrada del pene a la cavidad vaginal. Si bien hay muchas mujeres que han descrito al Punto G como una gran fuente de placer, Rivera afirma que su existencia es un tanto controversial, ya que hay algunos especialistas aseguran que no existe tal punto y otros dicen que no todas las mujeres lo tienen.

Algunos dudan de su existencia

Las discrepancias que los profesionales tienen origen en que “cuesta mucho hacer investigaciones que afirmen su existencia, ya que dicho punto solo es palpable en momentos de excitación, por lo que éticamente y por razones prácticas ha sido difícil realizar pruebas concluyentes”. Como no está comprobada su existencia, “algunos especialistas dicen que solo sería una zona de la vagina que es más sensible, compuesta por ramas de los nervios que enervan al clítoris”.

En el debate que se presenta acerca de la existencia o no de este punto, Rivera asegura que “no hay que volverse loca buscando el punto G, una mujer lo puede buscar y si lo encuentra es maravilloso, pero si no lo encuentra no es sinónimo de que no sentirá placer o que tendrá una mala actividad sexual”.

El erotismo personal

Todas las personas tienen un mapa erótico diferente, por lo que para algunas mujeres su principal zona erógena pueden ser los pezones o las orejas, y el Punto G es solo uno de los tantos lugares del cuerpo en el que podemos encontrar placer. Por lo tanto, es muy importante que cada mujer explore su anatomía para que sepa qué partes son más placenteras y cuáles son las prácticas sexuales que más le gustan.

No hay que frustrarse, sentirse culpable o ansiosa, en caso de que no se encuentre el Punto G, ya que no es necesario para una relación sexual satisfactoria. “Hay muchas mujeres que no han sentido su Punto G, ya sea porque no lo tienen o porque no lo han encontrado y sí llegan al orgasmo y disfrutan del sexo sin problemas”, aclara Rivera.

Punto G masculino

El Punto G no es solo un tema de mujeres. Los hombres también lo tienen y en el caso de ellos está bien identificado; es la próstata. “Es una glándula del tamaño de nuez, aproximadamente, que produce una secreción que es parte del semen y esta glándula está alrededor de la uretra”.

¿Dónde está el Punto G masculino?

Específicamente, se encuentra en el interior del recto, a unos cinco centímetros del ano y en la pared que da hacia la vejiga. Por su ubicación, es posible estimularlo a través del ano, por lo que para algunos hombres es un tema tabú y les resulta incómodo hablar del placer que les puede generar.

Para algunos hombres es complicado hablar del punto G por la ubicación, pero hay parejas heterosexuales donde los hombres han descubierto que pueden tener placer por la región anal y sus parejas les pueden estimular esta zona con el dedo, no es tan frecuente, pero se da.

Aclara que el hecho de que exista sensibilidad en esa zona no tiene nada que ver con una tendencia homosexual, sino que es parte de su cuerpo, con una gran cantidad de terminaciones nerviosas que hacen a esta zona muy sensible y erógena. Sin bien se logra una excitación plena palpando la próstata de manera interna, por el ano, se puede lograr gran placer al presionar o frotar la zona del periné, que va desde el ano a los testículos.