Un mes después de que las primeras vacunas contra el coronavirus estuviesen por fin disponible, a nivel mundial se sigue, generalmente a paso lento, con el proceso de vacunación. Las primeras dosis han sido suministradas a personal sanitario y a ancianos en residencias, donde sus cuidadores ya conocen las pautas básicas a seguir para prepararlos para recibirla.

Pero próximamente comenzarán a recibir la vacuna el resto de los ancianos de la población, aquellos que no están internados en una residencia, sino que viven en su propia casa o en la de familiares y que, quizás no tienen los conocimientos suficientes sobre cómo deben prepararse para este momento, que probablemente llegará a partir de este mes de febrero.

Tanto las personas que reciban las vacunas como sus cuidadores o las personas más cercanas a ellos deben tener en cuenta algunos aspectos que son de real importancia para que el suministro de la vacuna pueda ser eficaz y que les permita conservar un estado de salud bueno y minimizar la posibilidad de tener algún tipo de reacción a ella.

La alimentación y la vigilancia del vacunado son detalles importantes

En primer lugar, se debe prestar especial atención a algo tan básico como la alimentación, pues si esta no es adecuada puede repercutir en el sistema inmunológico del anciano, haciéndole recibir la vacuna en un estado de defensas bajas. Si se da este caso, es bastante probable que aparezcan síntomas tras la vacunación en forma de fiebres, malestar o incluso otros algo más graves que puedan incluso confundirse con la propia enfermedad.

Los alimentos que más pueden ayudar en este aspecto y que deben tomarse abundantemente en los días previos al “pinchazo” son aquellos ricos en vitamina C como son los cítricos: naranjas, pomelos o mandarinas junto con otras frutas tales como los kiwis o las fresas. El zumo de limón también es muy efectivo para subir las reservas vitamínicas.

Por otro lado, de la misma manera ha de subir el nivel de las reservas de vitamina D, pues esta tiene efectos analgésicos y antiinflamatorios, además de otras múltiples cualidades. Alimentos ricos en vitamina D son los quesos, huevos o el pescado blanco, por ejemplo.

En segundo lugar, otro aspecto fundamental para que el abuelo que reciba la vacuna lo haga con todas las garantías y seguridad será su vigilancia, cuidado y acompañamiento. Para empezar, habrá que acompañarle hasta el centro médico el día de la vacunación, tanto para animarle en los momentos previos, como para asegurarse de que vuelve tranquilo y sin ningún tipo de problema tras su aplicación.

Durante los días posteriores será muy importante no dejarle solo en ninguna ocasión y vigilar los posibles efectos secundarios que pueden derivarse de la vacuna. Es muy recomendable que siempre haya una persona acompañándolos y vigilándoles. Si por motivos de trabajo o cualquier otro, la familia no tiene capacidad para no dejarles solos, es una buena opción contratar algún servicio de asistencia de ancianos a domicilio puesto que, de esta forma, se contará con la seguridad de que un profesional queda a cargo de ellos en todo momento.

Existen posibilidades reales de sufrir fiebre y molestias generales en el organismo tras la aplicación de la vacuna y estas son más susceptibles de complicarse cuanto mayor sea la edad del afectado. Igualmente, si está aquejado de algún tipo de enfermedad respiratoria, será más que necesario extremar las precauciones y evitar el riesgo de que pueda producirse algún tipo de resfriado o infección en las vías respiratorias en los días posteriores a la vacunación.

La vacuna contra el Covid-19 se ha mostrado realmente eficaz y de bajo riesgo, pero tener ciertas precauciones hasta que se alcanza la inmunidad se hace necesario.