Todos queremos una piel lisa y aterciopelada, pero comprar productos de cuidado de la piel o cosméticos no va a solucionar tu problema si no sabes lo que tu piel necesita. Para saber qué es lo que tu piel necesita, tienes que saber tu tipo de piel.

Hoy vamos a explicar los 5 tipos de piel más representativo, pero ten en cuenta que dentro de estas categorías, hay cientos de pequeñas variaciones, como suele decirse, cada piel es única. Por ejemplo, la piel sensible puede estar en combinación con cualquiera de los otros tipos de piel, o puede estar seca, pero no lo suficiente como para estar escamosa o áspera.

También puedes pasar por ciertos períodos en los que tu tipo de piel cambia en función de tus hormonas, tu salud, el clima, o simplemente por los productos que estas utilizando.

Mientras que la piel normal es probablemente la que a todos nos encantaría tener, no hay un “mejor tipo de piel”, todos los tipos de piel tienen el potencial para generar imperfecciones de un tipo u otro. Por ejemplo, las personas con piel grasa pueden ser más propensas al acné, mientras que las personas con piel seca pueden ver signos tempranos de envejecimiento.

Conoce tu tipo de piel

Cómo saber el tipo de piel

Si has llegado hasta aqui sin darte cuenta de qué tipo de piel tienes, existe la posibilidad de que tengas una piel normal, pero vamos a comprobarlo dos veces para asegurarnos!

Una prueba fácil es lo que nos gusta llamar “la prueba del algodón”. Esencialmente, se pasa un pañuelo por la piel (asegúrese de aplicar algo de presión) y se observa el tejido:

  • Si observas humedad o aceite en el tejido, probablemente tienes la piel grasa.
  • Si ves escamas de piel (o nada en absoluto) en el pañuelo, y sientes la piel tirante, probablemente tienes la piel seca.
  • Si encuentras que ciertas partes de tu piel dejan manchas de grasa, pero otras no, probablemente tiene una piel combinada o mixta.
  • Por último, si el tejido está limpio y no sientes ninguna irritación, es probable que estés de enhorabuena y tengas una piel normal.
  • Si tienes la piel sensible, probablemente ya lo sabrás por ciertas reacciones que habrás tenido en el pasado. En general, las personas con piel sensible tienden más hacia el tipo de piel seca.

Cómo cuidar cada tipo de piel

Ahora que hemos visto los distintos tipo de piel que existen, es hora de aprender lo básico para cuidar de ella.

Piel normal

Por suerte para ti, una piel normal significa que probablemente no tendrás que lidiar con algunos de los molestos problemas de la piel de los que tus amigas pueden quejarse.

Conoce tu tipo de piel

Sin embargo, una piel normal no significa que sea inmune a los daños causados por el sol o el envejecimiento, todo el mundo necesita hidratación. No es buena idea dejar la piel sin cuidados por el hecho de tener una “buena piel”, siempre es recomendable utilizar una crema hidratante ligera con proteccion UV antimanchas, puedes encontrar Caudalie serum en farmaciaahorro.com, ya que han incluido una sección entera dedicada a esta marca que esta gustando mucho gracias a sus productos naturales y ecológicos, basados muchos de ellos en la uva.

También debes encontrar un limpiador que te funcione, así como un método para quitar el maquillaje.

Piel seca

Si tienes la piel seca, o si vives en un lugar seco, las cremas humectantes serán tus mejores amigas. Mientras que muchas personas cometen el error de pensar que demasiada hidratación puede conducir al acné ¡Demasiada sequedad también provoca acné!

En casos extremos, además de la crema hidratante, es posible que también necesites mascarillas hidratantes o aerosoles faciales.

Por último, y no por ello menos importante, mantén los ojos bien abiertos en busca de cualquier ingrediente que pueda resecar tu piel. Por ejemplo, el ácido salicílico se utiliza en muchos productos contra el acné pero también reseca el rostro.

Piel grasa

Muchas chicas y chicos se ven acomplejados por tener la piel grasa, en redacción creemos que esto es un error, ya que las personas con piel seca envidian el brillo natural de otras personas y utilizan resaltador para que se vea mas luminosa, cosa que las personas con piel grasa tienen “de serie”.

La piel grasa puede hacer que tengas propensión a los “brotes de grasa“, pero hay productos que te pueden ayudar. Hay disponibles en tiendas y supermercados pequeñas toallitas limpiadoras de usar y tirar, son perfectas para usar antes de las fotos o bien para dar un retoque rápido en el baño.

Conoce tu tipo de piel

Y aunque pueda parecer contrario a la intuición, los productos con aceites pueden ser estupendos para aquellas de nosotras que tenemos la piel grasa. Tratar de secar tu piel sin los medios adecuados hará que la piel produzca aún más grasa. En cambio, exfoliar la piel es una excelente manera de controlar la producción de grasa y hacer que los poros parezcan más pequeños.

Piel mixta

Sí, ¡lo adivinaste! Para cuidar la piel mixta, suele dar resultado que incorpores una combinación de la pautas que hemos comentado para pieles secas y grasas.

Una vez que reconozcas qué áreas de tu piel son más propensas a la grasa (probablemente la zona T), puedes aplicar ciertos productos a ciertas zonas de su piel.

Conoce tu tipo de piel

Por ejemplo, es posible que desees emplear un poco de crema hidratante adicional a tus mejillas, pero debes evitarla en la zona de la frente y nariz.

Otro gran producto para pieles mixtas son las máscaras faciales. Puede usar una mascarilla astringente para las partes aceitosas de la piel y aplicar una mascarilla hidratante en las zonas más secas.

Piel sensible

Si tienes piel sensible, debes tomar precauciones adicionales al comprar productos nuevos, o incluso al probar muestras de productos.

Recomiendo evitar cualquier producto con fragancias artificiales, ya que estos tienden a causar reacciones en personas con piel sensible.

Si luchas constantemente contra el enrojecimiento, comezón u otras reacciones, te recomiendo que limpies tu cara con agua, parece una locura, pero muchas mujeres con este tipo de problemas lo hacen así. Una vez que tu piel se normalice un poco, puedes empezar a añadir productos de nuevo.