Los caracoles se encuentran en todas partes y aunque a la mayoría de los jardineros no les gustan, los caracoles son un manjar culinario, aunque no apto para todos los gustos.

Aunque repugnantes para muchas personas, los caracoles se consumen en todo el mundo y son muy saludables. Las conchas de caracol asadas encontradas en excavaciones arqueológicas indican que los humanos los han comido desde la prehistoria y los romanos cultivaban caracoles alimentándolos con dietas especiales para mejorar su sabor.

Las especies Theba Pisana, Otala Lactea y Helix Aspersa, entre otras, son las más demandadas. Poseen propiedades anticancerígenas y potencian el sistema inmunológico por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Un caracol promedio está compuesto por un 80% de agua, 15% de proteína y 2,4% de grasa. Contienen ácidos grasos esenciales, calcio, hierro, selenio, magnesio y son una fuente rica en vitaminas E, A, K y B12. Sin embargo, a pesar de estos beneficios, la inmensa mayoría de la población no lo incluimos en nuestra dieta. Para no desaprovechar esta fuente de de alimentos sana y variada, la mejor alternativa es consumirlo en forma de pastillas, como Helix Original, un suplemento alimenticio natural y de calidad, que incluye, entre otros nutrientes muy convenientes, proteína de caracol, lista para ser consumida en su cantidad diaria recomendada.

Beneficios de los caracoles para la salud

Huevos de caracol, otro alimento sano que se pone de moda

La última tendencia es la venta de huevos de caracol, conocido como caviar blanco, y no es barato, ya que alcanza más de 1.800€ por kilo. En su mayor parte producidos en España, los caracoles ponen huevos dos veces al año, se recogen con pinzas, se lavan, se purifican y se esterilizan antes de ser ligeramente salados y enlatados, lo que explica su alto coste.

Caracoles con fines cosméticos y medicinales

Los beneficios de la baba de caracol ya fueron reconocidos en la antigua Grecia por Hipócrates, que la utilizaba para curar la piel, las úlceras y para reducir las cicatrices. Más recientemente, los criadores de caracoles destacaron los beneficios cuando notaron que los cortes en sus manos se curaban muy rápidamente y su piel se volvía más suave. Esto se debe a que la baba contiene alantoína, antibióticos, ácido glicólico, colágeno y elastina, por lo que cura y regenera las células de la piel minimizando las cicatrices.

En Francia se ha comenzado a cosechar baba de caracol (sin dañar a los caracoles) con vistas a producir 15 toneladas al año para satisfacer la creciente demanda de los fabricantes de cosméticos que desean incorporar la baba en sus productos de cuidado de la piel.

Beneficios de los caracoles para la salud

En Tokio, es frecuente encontrar balnearios donde te ponen caracoles para se deslicen por la cara, personalmente no podía quedarme quieta con los caracoles arrastrándose sobre mí, ¡Sin importar lo rejuvenecida que dejara mi piel!

Un recurso abundante y variado

Perteneciendo a la familia de los moluscos, los caracoles de mar vivieron hace 550 millones de años y los caracoles de tierra evolucionaron hace 286 millones de años. Actualmente hay 43.000 especies de caracoles que se encuentran en diferentes hábitats alrededor del mundo. Sus cuerpos no tienen huesos y sus conchas están hechas de carbonato de calcio con capas de proteína que se endurecen con el tiempo.

Los caracoles son una de las criaturas más lentas de la tierra y están más activos por la noche o durante el día si llueve, muchas especies hibernan en invierno o durante las sequías, sellando su entrada con un moco seco llamado epifragma y luego se pegan a algo en un lugar sombreado.

El caracol de tierra más grande registrado fue un caracol africano gigante que mide 12 pulgadas de largo y pesa poco menos de 1 kilo. Solo viven unos cinco años, aunque algunas especies pueden vivir hasta 25 años.

Los caracoles son hermafroditas, por lo que tienen órganos reproductivos tanto masculinos como femeninos, pero aún así necesitan otro caracol para fertilizar sus huevos. El apareamiento se produce a finales de la primavera y principios del verano y se ponen de 80 a 100 huevos en el suelo, lo que los hace muy productivos y aptos para su comercialización a escala.