¿Qué es la artrosis? ¿Es lo mismo que la artritis? ¡En absoluto! La artrosis es un tipo de artritis, llamada también osteoartritis en sudamericana. Es posible que también hayas escuchado que se la conoce como enfermedad degenerativa de las articulaciones o artritis degenerativa.

A diferencia de otras formas de artritis, la artrosis afecta sólo a la estructura de las articulaciones y a los tejidos blandos que las rodean. Causa inflamación, lo que a su vez hace que los nervios de la zona estén bastante activos. ¿El resultado? Si te han diagnosticado artrosis, probablemente ya sabes que es el tipo más común de artritis que afecta a adultos mayores de 18 años, pero es especialmente frecuente en mujeres de más de 60 años.

Las articulaciones son complejas. Consisten en huesos que están perfectamente diseñados para trabajar juntos. Entre estos huesos hay una capa de tejido liso y gomoso conocido como cartílago.

La artrosis, una enfermedad más común en mujeres

El cartílago de tus articulaciones es literalmente tan resistente como la rueda de un coche. Crea una superficie algo resbaladiza (líquido sinovial) que permite que tus huesos se muevan sin rozamiento. Cuando el cartílago que se encuentra entre los huesos comienza a degenerarse, hablamos de artrosis.

Hay muchas cosas que pueden contribuir al desarrollo de la artrosis. Por ejemplo, los espolones óseos, que son pequeños crecimientos benignos de tejido óseo, pueden crecer en las articulaciones y alrededor de ellas. Son un arma de doble filo, en el sentido de que pueden desarrollarse en respuesta a cambios artríticos, empeorando aún más las cosas. Esta es una causa y un síntoma bastante común de artrosis.

La artrosis, una enfermedad más común en mujeres

El tiempo nos da la sabiduría… y la artrosis

La causa más común de la artrosis es el desgaste normal de las articulaciones que ocurre a medida que envejecemos.

Todos los días estamos ejerciendo presión y tensión en nuestras articulaciones. El cartílago de las articulaciones está ahí para ayudar a amortiguar el impacto y proteger los huesos unos de otros. Con el tiempo, esta capa protectora entre sus huesos comienza a desgastarse.

En ausencia de una almohadilla sana de cartílago, el contacto hueso con hueso causa el dolor y se ralla, el paciente experimenta rigidez en esa articulación en poco tiempo.

Causas de la artrosis

  • Genética: La artrosis puede ser hereditaria, y la genética causante de la artritis se transmite a cada nueva generación. Como un juego de ruleta rusa, puedes desarrollar artrosis gracias a estos genes, mientras que tus hermanos podrían no hacerlo.
  • Desgaste: Probablemente has escuchado a personas quejarse de viejas lesiones deportivas y el dolor que causan a largo plazo. Estas quejas pueden deberse a daños en los tejidos blandos, pero en muchos casos todo se debe a los cambios artríticos que se producen en las articulaciones dañadas. La artrosis relacionada con lesiones es bastante común y puede ocurrir en cualquier articulación del cuerpo.
  • Sobrepeso: Tener sobrepeso u obesidad también es una causa importante, particularmente en las rodillas y las caderas. A medida que ese peso extra sobrecarga las articulaciones, puede causar un desgaste prematuro del cartílago.

Tratamientos contra la artrosis

Como cualquier otra enfermedad, el tratamiento de la artrosis no comprende un sólo paso. Dependiendo de la gravedad y otros factores como la edad, es posible que algunos tratamientos funcionen y otros no. Afortunadamente, hay osas que puedes hacer en casa para ayudar a aliviar el dolor y la incomodidad.

  • Antiinflamatorios: Los antiinflamatorios recetados por el medico son uno de los primeros tratamientos que las personas prueban para lidiar con el dolor y la incomodidad de la artrosis.
  • Inyecciones: Una opción más duradera, el Ostenil (inyectable) es uno de los medicamentos para el tratamiento de los síntomas de la artrosis. Contiene una solución que contiene ácido hialurónico concentrado, que es un componente clave del líquido sinovial, que protege las articulaciones entre los huesos.
  • Analgésicos: Aunque los opiáceos pueden ser una buena solución a corto plazo para el dolor agudo (como inmediatamente después de una cirugía o una lesión grave), conllevan algunos riesgos bastante graves al ser altamente adictivos.
  • Fisioterapia: El tratamiento con un fisioterapeuta capacitado puede ayudar a las personas a recuperar la fuerza y la movilidad de una amplia variedad de lesiones articulares.

Encontrar alivio para la artrosis no debería ser una tarea estresante. Con la amplia variedad de tratamientos disponibles, puedes encontrar la combinación perfecta para tus necesidades únicas.